La falta de planeación, para la juventud, ha puesto en jaque algunas cuidades de la Republica Mexicana, las cuáles han sido manchadas por la sangre de jóvenes inocentes, que han quedado atrapados en el cruce de fuego armados y que para el Ejecutivo son simples números colaterales, como en viva voz lo han dicho.
El Universa/ Gran Angular/16 de abril del 2010: Daños colaterales le llaman Felipe Calderón y su secretario de la Defensa, el general Guillermo Galván, al asesinato de civiles inocentes en la llamada guerra contra el narcotráfico. Con ese terminajo pretenden justificar la barbarie en que nos hunden con el argumento de que son pérdidas lamentables pero inevitables en esa misión superior, casi apostólica, de recuperar al país de las manos de la delincuencia organizada. ¿Habrá padres, hermanos, tíos o amigos de esos muertos que no se indignen ante semejante señalamiento?
¿Cual es la solución, ante un disimulo por parte del Gobierno Federal y la falta de interés de la mayoria de los ciudadanos nacionales?
El problema, que se ha visto entre los jóvenes, es un reto, porque la producción de estupefacientes se extendio en un consumo desmedido, junto con la optención de polos estratégicos, que permiten el control de las plazas- como se les dicen a los lugares, donde transita la droga.
Por otra parte los intereses empresariales y los gubernamentales se unen para descapitalizar a la cedula más vulnerable de la sociedad, como es a la familia, sin medidas precautorias en economia, o bien sin una buena educación, aunado a la carencia de un desabasto voráz. por los altos impuestos, han provocado un desgaste social, el cual mantiene a las familias de México, en un sonambulismo.
Se requiere un gran fuerza de voluntad, para que empiece el cambio desde la familia, hasta las masas gubernamentales y empresariales, para que se tome una iniciativa, las cuales subsanen el tejido social, pero en especial a la juventud de México y no tener cuadros de violencia, los cuales destruyen el ritmo y la vida de nuestros entornos.
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